El bloqueo de berlin




                El bloqueo de Berlín


El bloqueo de Berlín se implantó en dos ocasiones durante la Guerra Fría. Después de las ocupaciones del territorio alemán tras el final de la Segunda Guerra Mundial, los accesos por tierra a Berlín Occidental fueron bloqueados en 1948 por el Ejército Rojo, y en 1958 por soldados de la República Democrática Alemana (RDA). El primer bloqueo duró casi un año y, además de las tensiones políticas que provocó entre las potencias mundiales, es recordado por la laboriosa estrategia de aprovisionamiento de la población berlinesa occidental, a la cual abastecieron los ejércitos aliados con un «puente aéreo» a lo largo de muchos meses. El segundo bloqueo, que duró sólo seis semanas, es apenas recordado hoy.



El problema de las fronteras alemanas

Zonas de ocupación.

En 1943, cuando ya era evidente que la Alemania nazi perdería la guerra, se celebró la Conferencia de Teherán entre los aliados para discutir el problema del destino de Alemania. Ya entonces se decidió la expulsión de las poblaciones alemanas de los Sudetes (Checoslovaquia) y Silesia(Polonia). Stalin propuso trazar la nueva frontera polaca en las orillas de los ríos Oder y Neisse (Nysa en polaco). Esa propuesta no fue oficialmente aceptada por los aliados occidentales (quienes temieron una expansión de la influencia soviética hacia Europa Central), pero fue la que quedó establecida de hecho. Nuevos intentos de discutir el tema en la Conferencia de Yalta (1944) e incluso en la Conferencia de Potsdam (después de la capitulación en 1945) resultaron infructuosos. Solo en 1990, tras la reunificación alemana, se aceptaron oficialmente los actuales límites orientales.

Las fronteras propuestas por Stalin se aceptaron de modo oficioso con una condición: los Estados alemanes ocupados por las tropas soviéticas debían asumir, completamente, el pago de las compensaciones por la destrucción que la Wehrmacht (ejército alemán) había dejado a su paso en las invasiones hacia el este. Era una carga enorme, habida cuenta, por un lado, que el corazón productivo alemán se concentraba entonces en las regiones ocupadas por las tropas occidentales, y por otro, que los mayores daños causados por la guerra estaban en el este europeo.

El este alemán estaba ocupado por tropas soviéticas, situadas en las regiones de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Brandeburgo, Sajonia-Anhalty parte de Sajonia. La ciudad de Berlín, una isla en medio del actual estado (land) de Brandeburgo, se hallaba en esta zona. Pero en Berlín había tropas de los otros tres ejércitos aliados, que habían legado ahí de acuerdo a los pactos celebrados en la Conferencia de Yalta. Stalin intentó expulsar de diversos modos a las tropas de los aliados occidentales, pero la posición estratégica de esa ciudad era demasiado apetecible para las otras potencias, que no cedieron y prosiguieron manteniendo tropas allí. Finalmente los soviéticos aceptaron, a fines de 1945, la existencia zonas de ocupación francesa, inglesa y estadounidense a cambio de ocupar ellos el estado de Turingia y parte del estado de Sajonia, ocupados hasta entonces por tropas estadounidenses.

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